Llegaba el Juvenil del Club Deportivo Lealtad a la Pixarra buscando un lugar en su brillante, humilde y esforzada historia centenaria. A falta de 4 jornadas para el final dependía de sí mismo para conseguir el que podría ser segundo ascenso a la categoría de Liga Nacional. La moral de la tropa estaba a tope y se quería “rematar” la faena en la primera opción posible frente a un equipo, las Teresianas, que se está jugando la permanencia en la Primera Juvenil.

Arrancó el partido con los negrillos moviendo el balón de un lado a otro, buscando jugar siempre con paciencia en zona de iniciación y dar velocidad vertiginosa en las zonas de creación y finalización. Sufrían los verdiblancos persiguiendo sombras y pronto René profundizaría por su banda hasta llegar a línea de fondo, como sólo él sabe, tras fenomenal desplazamiento en largo de Joshua y le dejaría el pase de la muerte a Nelson para que remachara el 1 a 0 con el que se llegaría al descanso. Ya entonces se conocían otros resultados que daban matemáticamente el ascenso a los Juveniles pero había que subir ganando, a lo grande. Salieron con la torrija los maliayos y se les subirían a la “chepa” los verdiblancos empatando rápido el partido. El balón parado volvería a darle ventaja a los maliayos tras un córner ejecutado magistralmente por Santi desde la izquierda para que René cabeceara, imponente, al fondo de las redes. Desgraciadamente, una falta al borde del área, toca en la misma y acaba colándose en la portería de un desesperado Fueyo para volver a igualar la contienda. Pero faltaba la recta final de los Juveniles Leales, que pusieron cerco al área Teresiana y ordenaron zafarrancho de combate. Pronto Iván metería un balón desde la izquierda con el guante de su diestra, con rosquita, para que Darío se adelantara con la punta de la bota y provocara el delirio subiendo el 2 a 3 al marcador. Todavía habría tiempo para que el capitán maliayo, René, pusiera un broche a su gran partido con 2 tantos más para completar el hat trick – uno de los tantos en otro córner ensayado, esta vez desde la derecha, botado por Jony, que remató duro y raso desde el borde del área pegado a la cepa del poste, imposible para el superado cancerbero local –. 2 a 5 final para celebrar, a lo grande, una gesta para los anales de la historia, con corros, manteos, duchas y sidra El Gaitero asgaya.

Una temporada que, volviendo la vista atrás, comenzó con un equipo con lo puesto… se ganó sin apenas entrenamientos y contra todo pronóstico un torneo de pretemporada en el Llano 2000 contra este equipo y el Grujoan recién ascendido a Liga Nacional. Sería premonitorio. El primer partido de liga, en casa, ante el mismo Llano 2000, con 13 jugadores (1 único portero entre ellos) juveniles y 1 cadete, se saldó con una contundente victoria por 3 a 0. Desde ahí los Leales inciarían una racha de victorias increíble, aderezada con un empate en el siempre difícil campo del Quirinal y que sólo se truncó a la 11ª en casa contra el Barcia. Hubo un pequeño bache en Navidades pero el equipo se repuso, se conjuró y puso rumbo fijo a Liga Nacional. Los números hasta la fecha lo atestiguan: colíderes después de 30 jornadas, no habiendo bajado en toda la temporada del tercer lugar (puesto de ascenso directo), 21 victorias, 6 empates y tan sólo 3 derrotas con 90 goles a favor y 34 en contra. Números sencillamente espectaculares con un plantel formado esencialmente por chavales de Villaviciosa y acreedores de la hazaña alcanzada. Habiendo subido todos al Picu Pienzu, estaba claro que esto era pan comido. Enhorabuena a todos y cada uno de ellos, que se lo merecen con creces.

Entre medias, agradecer a todos los que, de una forma u otra, han estado ahí a pie de cañón con el cuerpo técnico, familiares, ayudantes del club y, cómo no, las visitas y sesiones especiales, en la temporada pasada de un espléndido delantero como Rubén Blaya, el fenomenal entrenador de porteros de la UP Langreo, Pablo Calvillo, y en la presente de los grandiosos deportistas de fútbol americano de los Gijón Mariners, el ejemplar atleta tetrapléjico Diego Parrondo o el genial y célebre futbolista Javi Venta. Gracias de nuevo a todos; sin vosotros no hubiera sido posible y un pedacito de este formidable ascenso va especialmente dedicado.